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viernes, 14 de mayo de 2010

Pesadillas infantiles

Despertar en medio de la noche por un grito no suena nada agradable, pero no saber qué hacer suena aún menos agradable, afortunadamente en enfemenino.com nos encontramos con un artículo que disipa algunas dudas al respecto y nos sugiere la mejor manera de lidiar con ellas:

No hay noche que alguno de tus hijos no te saque de la cama « ¡Mamá, tengo pesadillas!¡Hay un monstruo debajo de la cama! »
Por mucho que le digas que no se preocupe, que no hay monstruos, no hay nada que hacer… ¡los pequeños monstruos acaban despertando a toda la familia!
Descubre el mecanismo de las pesadillas y su funcionamiento para saber como ayudar a tu hijo a controlar la situación.
Para terminar, aprende a reconocer los terrores nocturnos, para saber cómo reaccionar cuando se producen.

¿Qué son las pesadillas?

Las pesadillas, esos sueños horribles tan temidos por los más pequeños surgen en general al final de la noche. El cuerpo está inmóvil, dormido, pero en esta fase de sueño REM (de movimientos oculares rápidos),el cerebro tiene una actividad importante y es en esos momento cuando surgen los sueños.

Evacuar tensiones y conflictos
Los niños están en plena evolución psicológica y en pleno crecimiento cerebral. Las pesadillas, a pesar de su aspecto terrible, son útiles para ellos. Les permiten evacuar las tensiones y conflictos del día o de ciertas circunstancias de las que son presa en un determinado momento de su evolución. Por ejemplo con el complejo de Edipo, el niño podría soñar con su padre o su madre (dependiendo si es un niño o una niña) siendo comido por un gran monstruo. Se trata de una forma simbólica de su deseo de ver como desaparece su progenitor rival.

Un paso obligado

Las pesadillas también expresan la culpabilidad provocada por los sentimientos, las pulsiones negativas (celos de su hermano pequeño, enfado contra sus padres) o la angustia del abandono, uno de los miedos infantiles más frecuentes. Pero precisamente, gracias a las pesadillas el niño integra los aprendizajes más difíciles como caminar, hablar, los primeros días de colegio… Durante esos momentos, los niños atraviesan por momentos de pesadillas que no deben preocuparte demasiado.

¿Cómo ocurren?

El niño grita, se despierta y a veces se levanta para ver a sus padres. Si se le habla o se le acaricia suavemente, se despierta, toma contacto con la realidad y se vuelve a dormir, más o menos fácilmente. Después de una pesadilla, el niño es capaz de contar su sueño o al menos explicar sus sensaciones (« he tenido miedo, había un lobo, estaba oscuro…”).

Encontrar las causas
¿No hay nada que hacer? Presta atención: ¿Las pesadillas tienen lugar todas las noches? ¿Tu hijo tiene un sueño realmente perturbado? Si todos estos signos se instalan más de unos diez días, habla con tu médico. Seguramente existe un problema latente, un conflicto familiar, que al no ser expresado, perturba a tu hijo y se manifiesta durante la noche. El simple hecho de evocar este problema con un pediatra, delante del hijo, puede ser suficiente para desbloquear la situación. Si no es el caso, será necesario consultar un pediopsiquiatra, que juzgará las medidas necesarias a tomar en cuenta. Pero sobre todo no dejes que el problema se instale, la situación no haría más que empeorar.

¿Qué hacer?

Por supuesto, calmarle, consolarle, hablarle, cogerlo en brazos hablándole suavemente. No olvides que incluso los bebés de temprana edad pueden tener pesadillas. Si es posible, no enciendas la luz principal de la habitación, que lo despertaría completamente y retrasaría que se volviese a dormir. Deja por ejemplo la luz del pasillo encendida. ¡No te lances a dar grandes explicaciones, ni a la caza de lobos para demostrarle que no hay ninguno debajo de su cama!

- Al día siguiente, si es lo suficientemente mayor pídele que te cuente su sueño y que haga un dibujo. Te sorprenderá constatar hasta quÉ punto este sencillo gesto puede ayudarle a superar los miedos y permitir tomar distancia respecto a los sentimientos que han generado la pesadilla.

- Explícale que los monstruos que aparecen en las pesadillas no existen realmente y que sólo son producto de su imaginación. Si te responde ‘ya lo sÉ, pero las pesadillas no lo saben’ proponle que se lo prevenga por la noche antes de acostarse.

- Habla con tu hijo (es sin duda lo más importante) para saber lo que le preocupa. Si la llegada de un hermano pequeño le perturba, deja que exprese sus sentimientos. Explícale que no te vas a enfadar por eso, que es normal sentir celos de un nuevo hermano.

- De forma general, adopta una postura de escucha, de apertura hacia él. Se sentirá amado, respetado, y sentirá tomado en cuenta. Seguro que el período de pesadillas será breve… aunque pueden volver a surgir.

Estos sueños terroríficos tan espectaculares no son pesadillas. ¿Cuándo y porqué se producen?

¿Cuando?
Los terrores nocturnos se producen en general al principio de la noche, en la fase de sueño profundo, es decir en un fase de menor actividad cerebral.

¿Cómo?
Tu hijo grita, se levanta, se agita, balbucea, parece presa de una alucinación (intenta atrapar algo, huir…) Puede estar sudando, respirando muy deprisa. Tiene los ojos abiertos pero no te ve. Puede escucharte e incluso responderte pero sigue dormido y no podrás despertarle.

¿Por qué?
El cerebro de tu hijo todavía es inmaduro. Los terrores nocturnos podrían provenir de esta inmadurez neurológica. Estas manifestaciones se acercan bastante a los casos de sonambulismo que pueden afectar a otros niños. En realidad, sólo está “despierta” una parte del cerebro mientras la fase del sueño continúa. Ello puede provocar la preocupación de los miembros de la familia.

¿Cómo reaccionar?
Háblale suavemente, posa tus manos sobre él. A veces el simple contacto físico será suficiente para calmarle. Quédate a su lado hasta que sientas que su respiración retoma un ritmo regular, ello significa que se duerme. Si los episodios de terrores nocturnos se producen con frecuencia no dudes en consultarlo con tu pediatra y habla con tu hijo: puede ser que esté preocupado por algo en particular y sea una de las causas que origina los terrores. A diferencia de los sueños y las pesadillas, no guardará ningún recuerdo de los terrores nocturnos.

No te preocupes
Los terrores nocturnos desaparecen de forma espontánea en la mayor parte de los casos. Con el crecimiento, la madurez cerebral y neurológica se instala y estos fenómenos desagradables no vuelven a ocurrir. En la medida de lo posible, procura que guarde un ritmo regular a la hora de acostarse y evita que se acueste tarde. Acostarse a buena hora, favorece un sueño tranquilo y reparador. Si tu hijo es pequeño, procura que duerma la siesta.
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martes, 6 de abril de 2010

Duerme tranquilo a tu bebé... y tú también

¿Qué puede ser más placentero que ver a un bebé durmiendo profundamente? Es el momento perfecto para descansar también y es mejor hacerlo teniendo la seguridad de que tu pequeño estará adecuadamente acomodado evitando accidentes. En babycenter.com.mx encontramos una serie de consejos a seguir para que tanto tú como tu bebé puedan dormir con toda tranquilidad.

Seguridad y cama familiar


La Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de los EE.UU. y la Academia Estadounidense de Pediatría desalientan compartir la cama con un niño menor de 2 años, y citan un mayor riesgo de muerte por sofocación, síndrome de muerte súbita del bebé (SIDS), también conocido como muerte de cuna, estrangulación u otra causa inexplicable. Pero otros especialistas y grupos de padres no están de acuerdo y sostienen que dormir con los niños es seguro y beneficioso si se lo hace del modo correcto.

Si decides probar dormir con tu pequeño, no dejes que se duerma solo en una cama de adulto: no está diseñada teniendo en cuenta las precauciones de seguridad infantil. Como lógicamente no siempre te irás a dormir a la misma hora que tu pequeño, piensa en ponerlo en su moisés o cuna durante las siestitas y a la noche hasta que se despierte para tomar pecho o biberón por primera vez.

Y asegúrate de observar las siguientes precauciones de seguridad adicionales durante todo el tiempo que esto sea lo apropiado para su edad:

Posición segura para dormir
Sin importar dónde duerme tu bebé, ponlo a dormir de espaldas. Los especialistas dicen que seguir esta práctica de ponerlo a dormir de espalda es lo más importante que puedes hacer para reducir el riesgo de muerte súbita del bebé.

Entorno seguro para dormir

* Nunca fumes ni permitas que otros lo hagan en torno a tu niño, duerman o no con él. Algunos estudios han visto que los bebés que comparten la cama con sus padres fumadores presentan un riesgo mayor de muerte súbita.
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Procura que la habitación en la que duermas con tu pequeño sea
* a prueba de niños. Llegará el día en que podrá salir de tu cama para explorar su entorno mientras tú duermas.



Compañeros seguros de cama

* Nunca duermas con tu pequeño si estás bajo los efectos del alcohol o las drogas. Dichas sustancias intoxicantes podrían interferir con tu conciencia de la presencia del bebé y sus llantos.
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* Si tienes mucho sobrepeso, dormir con tu bebé podría ser riesgoso. Colocar una cuna o camita de bebé especialmente diseñada para acoplarla al lado de tu cama ("co-sleeper") es más seguro.
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* No duermas con ropa que tenga cordones o listones largos ni uses joyas mientras compartes la cama con tu pequeño.
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* No dejes que niños más grandes duerman cerca de tu bebé si tiene menos de un año. Podrían dañarlo por accidente, rodando sobre él o pateándolo mientras duermen.
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* No dejes que las mascotas se suban a la cama.



Colchón y cama seguros

* Pon a tu bebé a dormir únicamente en un colchón liso y plano. No es seguro para los bebés dormir (con o sin ti) en una cama de agua, un colchón con textura de cartón de huevos, un sofá, un sillón o cualquier otra superficie que no sea firme y que pueda interferir en la respiración de tu bebé: firme y plano es la norma.
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* Lo ideal sería colocar el colchón en el piso. De esa manera, si por casualidad el bebé rodara, no se caería desde mucha distancia. Coloca mantitas o almohadas en el piso que rodea al colchón para que amortigüen las caídas. Si tu colchón no está en el piso, equipa la cama con una barandales (o dos, si uno de sus lados no está apoyado contra la pared). Utiliza barandales de malla en lugar de barandales de barrotes donde pueda quedar atrapada la cabecita del bebé.
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* Si el colchón está colocado contra una pared o alguna otra cosa, fíjate todos los días que no queden espacios por los que pueda deslizarse tu bebé. Cubre todos los espacios que haya con toallas bien enrolladas. Haz lo mismo con los huecos que queden entre la cabecera o los pies de la cama y el colchón.
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* No utilices cabecera o pies con barrotes que tengan una separación o abertura de más de 7.3 cm: la cabecita del bebé podría quedar atrapada allí.
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* Ubica la cama lejos de objetos en el cuarto que puedan representar un peligro para el bebé, como cordones de persianas, lámparas a las que se pueda llegar y cosas por el estilo.



Ropa de cama segura

* Para asegurarte de que tu bebé respire con total libertad, mantén su carita despejada de almohadas, mantas, cobijas y demás ropa de cama.
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* Asegúrate de que las sábanas ajustables de abajo queden colocadas de tal manera que no puedan aflojarse.
* No utilices cobertores de piel de oveja ni ningún otro tipo de cobertor confortable para el colchón.



Ropa de dormir segura

* Para que tu bebé esté abrigado, vístelo en capas. Las pijamas cerradas en los pies y los sacos de dormir sin mangas (que son abrigos que se visten encima de la ropa de dormir para reemplazar las mantas sueltas) pueden resultar útiles.
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* Para evitar el calor excesivo, viste a tu bebé con ropa más ligera de lo que le pondrías si estuviera durmiendo solo.



Una alternativa segura
Si te sientes preocupada por el hecho de que tu bebé duerma en tu misma cama pero no quieres llevarlo a otro cuarto, una alternativa sería que duerma cerca de ti en un moisés o una cuna. Algunas cunas ("co-sleepers") están diseñadas para acoplarlas a la cama de los padres de manera que queden al mismo nivel.

La AAP, aunque no aconseja a los padres a dormir en la misma cama con sus hijos, dice que dejar que el bebé duerma en la habitación de los padres pero en un espacio separado (incluso si estuviera situado al lado de la cama de los padres) reduce el riesgo de muerte súbita.
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martes, 9 de marzo de 2010

La importancia de la siesta

Dormir o no dormir, esa es la cuestión. Desde que nacen, los bebés están constantemente durmiendo y despertando, con mayor facilidad por la noche, para "alegría" de los padres. Pero conforme van creciendo van ajustando su reloj de sueño logrando dormir toda la noche, para alegría de los padres --ahora sí, sin comillas--. Pero qué pasa con la siesta? muchos padres a veces son reticentes a que los pequeños duerman por la tarde, porque podría ser que por la noche les cueste conciliar el sueño, sin embargo guiainfantil.com presenta un artículo acerca de la importancia de la siesta y la mejor forma de manejarla.


El descanso oportuno de la media mañana o de la media tarde


El escritor español Camilo José Cela decía que la siesta es el yoga ibérico. El momento sagrado para relajarse. En realidad es una costumbre muy antigua. La palabra siesta procede de la expresión "hora sexta" que usaban los romanos para identificar el periodo entre las 14 y las 16 horas. Tradicionalmente es en este espacio de tiempo que se echa la siesta.

"La siesta es un período en el que el cerebro precisa de un breve descanso (entre las dos y las cuatro de la tarde.)Por eso tenemos sueño en este periodo de tiempo. La digestión produce un pequeño estado de sueño que se une a la siesta", afirma el conocido neurofisiólogo Eduard Estivill, quien acredita que "la siesta para los niños hasta los cinco años es imprescindible".

Es muy difícil encontrar un bebé al que no le guste echar una siesta después de comer o después de una jornada de mucha actividad. Los expertos insisten que el sueño de los niños es tan importante cuánto su alimentación. Al dormir, los niños reponen energías y relajan al mismo tiempo. El hábito de "echar la siesta" es fundamental para su desarrollo. Por esta razón, los padres deben insistir a que sus hijos echen la siesta por lo menos, según los expertos, en los cinco primeros años de vida.

El momento ideal para una siesta

La observación es lo primero. Busca identificar en tu bebé algunas señales que indiquen que él tiene sueño. Señales como: demasiada quietud, inapetencia por el juego, deseo de acostarse, irritabilidad, bostezos, restregamiento de ojos, interés por el chupete o el biberón, etc. Cuando el bebé presente algunas de estas señales, no esperes mucho para acostarle. Un bebé muy cansado encontrará dificultades para conciliar el sueño. El primer paso para el estreno de una siesta es trazar una rutina cuanto al horario, el ambiente, los hábitos. Se empieza creando un ambiente adecuado para su descanso. Su habitación debe estar tranquila, confortable y a una temperatura agradable. Si el bebé cogió la costumbre de dormir con una toallita, mantita, el chupete, o un peluche, estimula este hábito. El bebé conciliará el sueño con más rapidez y profundidad. Hay bebés que son inducidos al sueño a través de una música tranquila. Toda vez que sus padres ponen determinada música él sabe que es hora de su siesta.

Cada bebé o niño es un mundo distinto. Reaccionan de diferentes formas a sus necesidades de sueño. Pero, normalmente, suelen obedecer a algunos horarios de siesta. Por ejemplo, el bebé que suele echar tres siestas durante el día, por lo general duermen a media mañana, después de la comida, y después de los juegos de la tarde. En el caso de los bebés que echan dos siestas, normalmente son a media mañana y luego después de la comida. Y en el caso de una sola siesta, el horario preferido es por la tarde. Todo dependerá de la edad que tenga el bebé y del ambiente donde esté. Cuando lleves a tu bebé a un parvulario, no dejes de informarte sobre las horas de siestas.

Atención y cuidados a tomar en la siesta
Está claro que la siesta es una costumbre muy gratificante para el bebé y sus padres. Pero, como todo hábito es necesario que sea también bien orientado. Para eso, es fundamental que se eduque al bebé en este sentido, más que nada para que la siesta de la tarde no altere el sueño nocturno. Las siestas regulares pueden mejorar el sueño de la noche. La obediencia a una rutina es esencial. Del mismo modo que la alimentación y el baño, la siesta también debe tener un horario establecido desde el principio. Si deseas que tu bebé se duerma después del biberón de medio día, crea un ambiente adecuado para ello. Para la siesta, la habitación del bebé no debe estar totalmente oscura. Deja que pase algo de luz a su interior. Así, el bebé sabrá diferenciar la siesta del sueño nocturno.

Duración de las siestas según la edad

La siesta es una necesidad para la mayoría de los bebés y a muchos niños. En el cuadro abajo, tienes una tabla de orientación acerca de la cantidad / día, y del tiempo de siesta que normalmente duermen los bebés y niños.

EDAD - SIESTAS/DÍA - No. Hrs.

4 M ---- 3h ---- 4-6h
6 M ---- 2h ---- 3-4h
9 M ---- 2h ---- 2,5-4h
1 A ----- 1ó2h -- 2-3h
2 A ----- 1h ---- 1-2h
3 A ----- 1h ---- 1-1,5h
4-5A --- 1h ---- 0,5-1h
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