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domingo, 20 de junio de 2010

Receta infantil: Estrellas integrales


La practicidad y creatividad primero! Presentar la comida de los pequeños de la manera más atractiva posible, evitará esos dramas que a veces se viven cuando se trata de comer... aunque yo conozco unos pequeñitos que más bien hay que detener un poco, pero lo importante es que puedas prepararles un alimento completo y divertido, además de súper práctico. Agradezco ésta receta a facilisimo.com.
Mamá, aprovecha éste día del padre para hacerle un picnic en el parque o en la playa con sus pequeños, ésta es una buena opción para preparar.


ESTRELLAS INTEGRALES

INGREDIENTES:Pan de molde integral
Mayonesa
Jamón
Queso

ELABORACIÓN:
Cortamos con un molde el pan formando estrellas, lo untamos de mayonesa, cortamos el jamón y el queso en forma de estrellas y servimos!
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viernes, 30 de abril de 2010

Feliz Día del Niño... mexicano


Al parecer todo empezó hace unos 40 años; wikipedia.org nos dice que en 1954, la Asamblea General de las Naciones Unidas recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal del Niño y sugirió a los gobiernos estatales que celebraran dicho Día en la fecha que cada uno de ellos estimara conveniente (30 de abril para México, por supuesto). La ONU celebra dicho día el 20 de noviembre, en conmemoración a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

Las fiestas, los dulces, los regalos, son detalles que los pequeños aprecian, pero no sólo por un día. Los juegos que realizan con sus padres hacen un verdadero día del niño todos los días, y en guiasparapadres.com encontramos un artículo con reflexiones y sugerencias que atajan este tema:

Juego y diversión entre padre e hijo

Sin duda, los niños aprenden continuamente, especialmente cuando juegan. Aprender y jugar con los niños puede ser divertido, fácil y entretenido para los padres. ¡Conoce cómo divertirte con tus hijos!

Psic. Celia Palacios Suárez y Psic. Ana María Baltazar Ramos*


Muchas veces los padres (varones) se quejan de que sus hijos no los toman en cuenta para interactuar con ellos o incluso para tomar decisiones. Sólo se acuerdan y se acercan para pedir dinero y, en algunas ocasiones, permisos para ir a alguna fiesta, sobre todo, si piensan llegar muy tarde. Puede ser también que se pregunten por qué sus hijas no les cuentan nada y le tienen más confianza a mamá. Quizá no saben cómo comunicarse con sus hijos, cómo decirles que el novio o novia no les conviene o que la ropa que usan no les va bien.

Estas preguntas son comunes cuando el padre no se involucra en la crianza y educación de sus hijos y sólo se entera de sus logros al conversar con su esposa, por la noche, ya cuando los niños están dormidos. Los fines de semana, pide que no lo molesten porque después de una semana de tanto trabajo se siente cansado y prefiere descansar. Pocas veces, muestra su afecto con un beso, alguna caricia o platicando y jugando con ellos. Pareciera que jugar con los hijos está vedado y que el ser cariñoso es cursi.

Por fortuna, actualmente las cosas van cambiando, pues a los padres ya no sólo se les da el papel de juez o aplicador de castigos con el típico: “ya verás cuando llegue tu papá”. En muchos hogares la madre ya no es la única que atiende, juega y dedica tiempo a sus hijos.

Es importante que quien esté a cargo de los niños, ya sea papá o mamá, se haga responsable y les dedique tiempo; y cuando el otro (especialmente el papá) se integre, es preciso hacer más amplio el grupo de juego, de entretenimiento, de sana convivencia y que no se le vea como alguien que llega a poner el orden. De lo contrario, se pueden perder la oportunidad de divertirse y disfrutar con los hijos. Recuerden que el único momento para disfrutar a sus hijos es éste… después puede ser demasiado tarde, pues los intereses cambian, se van independizando y ya no habrá más qué hacer.

Es importante que los padres (varones) jueguen con sus hijos e hijas, afianzando con ello su autoestima y rol social, pues a la vez que se afianza el cariño por papá y mamá, aprenden que los hombres y las mujeres pueden hacer las mismas cosas como cuidar a los hijos o manejar, cuando juegan con las muñecas o con los carritos.

Importancia del juego

Para involucrarse e interesarse en la educación de los hijos, para sentirse querido y valorado es importante saber que el juego es esencial a lo largo de todo el desarrollo de los pequeños. El bebé empieza a interesarse por su medio ambiente a partir del tercer mes de edad y desde entonces está dispuesto a jugar con sus padres. El continuo movimiento de sus brazos y piernas le permiten descubrir situaciones interesantes que después empieza a repetir, como cuando bota sus cobijas o provoca un sonido, tal vez en un sonajero que pende de su cuna. Poco a poco sus movimientos se afinarán y sus padres encontrarán un sin número de situaciones que les permitan interactuar y jugar con él. Como cuando le ponen una mantita sobre su cara para que él mismo se la retire o, bien, le esconden un juguete que sorpresivamente aparecerá, le ofrecen un objeto que cada vez que lo tiene en sus manos lo vuelve a aventar o le hacen caras chistosas que le provocan carcajadas.

Más adelante empezará a interesarse por los objetos y cosas que le rodean, particularmente cuando empieza a gatear y caminar. Es el momento de retirar de su alcance todo tipo de cosas peligrosas para que pueda moverse y explorar con seguridad y libertad. Sin embargo, aunque hay que respetar su autonomía, es conveniente e importante que los padres dediquen momentos especiales para jugar con él.

A través del juego, el pequeño va adquiriendo una serie de conocimientos como la consistencia de los objetos, los colores, las formas. Pero el juego no sólo es para que el niño aprenda y conozca del medio que le rodea, sino también es una forma de interacción con las personas con quienes convive, ya sean otros niños o adultos, entre los cuales es de especial importancia la participación de los padres.

Con el juego padres e hijos establecen y fortalecen sus lazos de amor, al tiempo que el hijo desarrolla una imagen de sí mismo y sentimientos de seguridad ante el mundo. Un niño que se sabe querido y apoyado por sus padres, se integrará de manera más fácil al medio social al que pertenece y podrá establecer relaciones de camaradería, amistad y solidaridad con sus compañeros.

Para lograrlo, es importante atender sus necesidades e intereses. Es cierto que en la actualidad les llama mucho la atención toda la programación infantil que transmite la televisión, así como la gran variedad de películas. Se les debe permitir que los vean, pero es preciso hacer una buena selección, procurar acompañarlos en ello y comentar al respecto. Sin embargo, no se le debe dejar toda la labor a la televisión. Sabemos que ella es una niñera excelente, pero es importante que los niños tengan una variedad de actividades para su óptimo desarrollo.

Para disfrutar entre padres e hijos

Son innumerables las posibilidades de jugar con tus hijos, aquí te mencionamos algunas:

· Procurar llevarlos a parques con juegos y espacios amplios para correr, brincar, trepar o jugar con pelotas. En ocasiones, el acceso a los juegos está restringido para los pequeños, por lo tanto, el papel de los padres será acompañarlos y cuidarlos durante el juego. Pero también hay lugares en que los niños pueden jugar junto con sus padres, ya sea columpiándose, echándose en la resbaladilla o cruzando un puente móvil. Estos juegos les permitirán ejercitar y fortalecer sus músculos, al tiempo que los llenarán de energía.

· Otra opción son los juegos de dramatización como los muñecos, carritos, disfraces, y toda una variedad de juguetes que les permitan representar papeles de la realidad, inventados o que han visto en películas. Por medio de este tipo de juegos pueden manifestar sentimientos, emociones, inquietudes, que quizá de otra manera no comunicarían.

· Los juegos de mesa ofrecen momentos de diversión, convivencia y aprendizaje. Hay que rescatar los más tradicionales como las loterías, dominós y memoramas (que ahora se pueden encontrar con una variedad de temas), la oca, parkase, serpientes y escaleras. Éstos se pueden encontrar en la sección de juegos de los supermercados o en tiendas especializadas sobre juguetes educativos. La variedad es muy amplia y enriquecedora. Con este tipo de juego el niño afianza sus estrategias de interacción al aprender a esperar su turno, sorprender y comprender al “enemigo”. Es importante que la finalidad del juego se oriente hacia el tipo de aprendizaje o entretenimiento que se quiera propiciar, más que ver quién gana o pierde, pues esto último sólo fomenta la competencia y puede generar frustración y enojo, más que el sano entretenimiento.

· También se divertirán rescatando los juegos tradicionales como las rondas infantiles (el patio de mi casa, doña blanca, la rueda de san miguel, la víbora de la mar), los juegos típicos (los listones, las cebollitas, pipis y gañas, pares y nones, el avión), los de lápiz y papel (timbiriche, gato, quemados, basta, tripas de gato) o hacer figuras de papel (aviones, barcos y todo tipo de papirolas). Si no recuerdas y no sabes cómo son estos juegos, pregúntale a tus papás o abuelitos, ellos lo recordarán gustosos.

· Acordarse también de esos juegos que como dijera Mafalda “tienen el sabor de los clásicos”: las canicas, el trompo, el balero, la matatena, la cuerda para brincar, el resorte, los juegos de pelota (volibol, futbol, básquetbol, béisbol, o simplemente cacharla, aventarla o rebotarla).

· Un recurso que a veces se cree que es para “viciosos” son esos juegos que, sobre todo, papá juega con sus amigos: la baraja inglesa o española, el dominó y el cubilete. En realidad, lo malo sería enseñar a los pequeños a jugar y cuyo único objetivo sea el que aprendan a apostar. Pero si utilizan estos juegos de manera sana, se puede favorecer una feliz diversión.

· A los padres (hombres) les encanta jugar luchitas con sus hijos (varones), quizá sienten que se afianzan en su sexo. Es bueno hacerlo, pero se debe cuidar no lastimar al pequeño y evitar que el juego se limite a esto, pues de otra manera, el niño adquirirá formas agresivas de interactuar con los demás niños.

· Otro aspecto fascinante al jugar con los niños es mostrar sus características histriónicas e incluso las propias, por ejemplo pueden ser detectives, caballos, reptiles, monstruos, princesas, madres, padres, o cualquier cosa, para ver cómo ellos entienden el mundo en el que viven y cómo lo manejan; aquí también, se les puede enseñar otra forma de actuar en el mundo.

· Finalmente, les recomendamos los juegos de magia. Cuando los niños no conocen el truco, realmente se sorprenden y corroboran que sus padres son realmente mágicos, casi genios. Y si aprenden a manejar los trucos, se divertirán mostrándolos a sus amigos y familiares.

Como se puede ver son varias las opciones para disfrutar y jugar con los pequeños. Aunque seguramente a los padres se les pueden ocurrir muchos más.

¿Algunas complicaciones?

No siempre que se juega con los hijos se buscan y remedian cosas. El juego pude ser sólo para divertirse y con ello propiciar que los niños le tengan confianza, amor y respeto a sus padres, por el sólo hecho de que éstos se tomen el tiempo para estar con ellos.

En ocasiones, los padres de familia dicen que no tienen tiempo para dedicarle a sus hijos y jugar con ellos, en realidad, no saben lo que se están perdiendo. Cuando un padre juega con su hijo, además de afianzar los lazos afectivos entre ambos, le ayuda a entender y regular sus emociones. ¿Cómo? Por ejemplo, cuando la niña pide jugar a la comidita con sus muñecas y una de ellas llora, ella en el papel de “madre” dice que le va a pegar para que ya no llore o que su “papá” la va a regañar. Como padre, se puede exponer el punto de vista y decir que no hay por qué regañarla ni pegarle, que es mejor consolar a “la muñeca” y decirle que no llore, que la cuidarán. Con este pequeño acto se le enseña a la niña muchas cosas, por ejemplo cuando se siente enojo no hay que desquitarse con los hijos y que los papás no regañan sino consuelan.

Si se nota que las respuestas del niño en el juego son comunes, como golpear a los “muñecos” o animales y esto no se acostumbra en casa, es momento de preguntarle dónde lo está aprendiendo ¿de los vecinos, los amigos, la familia o la televisión? Es probable que el pequeño responda, sobre todo si no se le regaña o se le da un sermón, pues hay que recordar que se está jugando. Así que sólo se debe “tomar nota” y después ver cómo remediarlo, si es por medio de la televisión, no permitir que vea el programa que lo está provocando, pero no prohibir, es mejor proponerle jugar o hacer algo divertido a la hora de ese programa.

En ocasiones no se está de humor o no se tiene tiempo para jugar con ellos a los carritos o a las muñecas. En este caso, es mejor decírselos y proponer algo diferente como hacer dibujos o adivinar palabras con gestos y caras. Si se está trabajando en el escritorio y el pequeño quiere jugar, una opción es decirle que estás en el trabajo, que tienen oficinas diferentes, que estás haciendo un escrito que más tarde le presentarás, y que él puede hacer otras cosas como leer, le puedes prestar el periódico o revistas y él se sentirá atendido. También se puede jugar a ser grandes cocineros cuando se preparan los alimentos, el pequeño puede ayudar, pasando los ingredientes, y de acuerdo con su edad, a picarlos o mezclarlos.

En resumen

Es importante que en cada etapa del desarrollo de los niños se identifiquen formas de interactuar jugando, se les dedique un tiempo específico del día, y si no es posible por los horarios de trabajo, reservar para la familia los fines de semana, días festivos, vacaciones y toda oportunidad para convivir con los pequeños. Tampoco se trata de estar “sobre ellos” las 24 horas del día. Todos necesitamos momentos de “privacidad” para realizar actividades que se disfrutan al estar solos. Un sano equilibrio entre la autonomía y la convivencia es lo mejor.

¡Las aventuras son muchas, sólo es cuestión de querer divertirse juntos!



* Profesoras de Psicología Educativa. FES Zaragoza, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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viernes, 16 de abril de 2010

Nadando y educando

El calor se empieza a sentir cada vez con mayor intensidad y una manera de que los niños se diviertan, se ejerciten, se refresquen y se cansen (muy conveniente para los papás) es ir a la alberca más cercana y disfrutarla. En guiasparapadres.com encontramos un artículo que nos explica la manera de desarrollar y fortalecer habilidades de nuestros hijos por medio de este deporte.

A fortalecer sus habilidades con la natación

La natación no sólo es un deporte completo para adultos, sino una práctica muy recomendada para los niños. En primer lugar, porque identifican la piscina como un lugar de diversión, y así practican deporte mientras disfrutan con sus compañeros. Además, al desarrollarse en un ambiente cálido y relajante como es el agua tibia, mejora su equilibrio, coordinación y conocimiento del espacio. Por esta razón, la enseñanza de la natación se ha impuesto en los últimos años como una de las actividades más demandadas para los niños de edad escolar (siete años en adelante).

Programa y enseñanza

El objetivo de un programa de enseñanza para un niño en edad escolar
que práctica natación debe ser principalmente educativo, además, de orientar al pequeño a la exploración, conocimiento y, dominio del medio acuático, contribuyendo así al desarrollo de todas sus capacidades, y a fortalecer una estrecha relación con su actividad escolar.
Existen tres tipos de programas: a corto, mediano y largo plazo. Específicamente en esta etapa se trabaja con el programa a largo plazo (con más duración), donde la enseñanza es más específica, pues entran los cuatro estilos de natación; se empieza con dorso, luego pecho, después crol y, por último, el de mariposa, un estilo muy complejo para desarrollarlo en el agua que necesita de más destreza, fuerza muscular, habilidad de control corporal, estreza y motricidad.
Este programa define objetivos de carácter educativo y competitivo, donde el niño debe dominar cada uno de los estilos y aprender poco a poco las diferentes patadas, por ello, lo básico del programa es enseñar al pequeño a dominar la patada, la respiración y coordinar el movimiento propio para lograr un buen estilo. El tiempo de aprendizaje
es de acuerdo como lo vaya asimilando el pequeño.

Salud física, mental y social

La natación es una actividad que proporciona a los niños muchos beneficios, entre ellos están el aumento de su sistema inmunológico, ayuda a crear una auto-aceptación del cuerpo, a ser una persona vigorosa, y a despertar el interés competitivo, lo cual es importante valorar, pues la vida es una competencia. Sin duda, se trata de un deporte que ayuda a prevenir riesgos de alguna enfermedad y a tener una vida más sana en la edad adulta.

Desarrollo físico

• Mejora la coordinación, el equilibrio y el conocimiento
del espacio.
• Beneficia la condición cardiovascular y, por lo tanto, mejora la resistencia del niño.
• Incrementa la fuerza gracias a los ejercicios musculares, lo que hace que haya un desarrollo
temprano de las habilidades psicomotrices como gatear y caminar.
• Los ejercicios suaves combinados con el agua a una temperatura agradable relaja al niño, mejora su carácter y comportamiento.
• Amplia la capacidad de su sistema respiratorio
y la regulación adecuada de su circulación sanguínea.
• Disminuye el índice de niños con problemas cardio-respiratorios y con obesidad.

Desarrollo psicológico

• Incrementa el sentimiento de independencia y de auto confianza del niño. Le da seguridad.
• El pequeño aprende a nadar de forma divertida y saludable. Saber nadar también es una medida
de seguridad. No hay que olvidar que existe gran porcentaje de accidentes por ahogamiento
de niños.
• Crea una mente más ágil.

Desarrollo social

• Ayuda al niño a socializar y a mejorar su comunicación con los demás. La convivencia le ayuda a relacionarse mejor.
• Amplia el horizonte de los juegos compartidos.
• Activa la diversión y el espíritu de juego.
• Consolida los vínculos de afecto con sus familiares.
• Introduce conductas de autocuidado, convirtiéndolas en hábitos sumamente necesarios.

Significado de competir

En las etapas anteriores en la enseñanza de este deporte, a los niños se les pone, a manera de juego, un tipo de competencia, ya sea con la tablita, se tiren al agua y haber quien patalea más fuerte. Sin embargo,
es en la etapa escolar cuando se les enseña a comprender el significado de la competencia, es decir, si pierden asimilar que perdieron, o si ganan, asimilar que ganaron.
Cabe mencionar que el deporte ayuda a formar el carácter, pero también enseña a ganar o a perder, por esta razón es de carácter formativo. En esta tarea, el instructor tiene un papel importante, pues es quien a su vez impulsa al pequeño al decirle: “lo hiciste muy bien”, “perdiste, no importa, tú puedes, en la próxima le echas más ganas”; se trata de animar al niño para que piense que es capaz y su autoestima no se vea afectada.
Asimismo, el entrenador que no establezca o tenga un plan de entrenamiento, de enseñanza y aprendizaje, el desarrollo del niño será lento y tardará en manifestar sus habilidades.
Existe una estrecha relación entre el juego y el deporte, ya que ambos tienen aspectos similares con un objetivo común: divertirse. En las dos actividades, es posible hallar factores que hacen que el niño aprenda a manejarse con códigos en donde existe el líder y hay un nivel de competencia. Una adecuada competencia infantil favorece la evolución y madurez físico-emocional del niño.
De ahí la importancia del “juego-deporte” a edades tempranas. El niño (y el adulto) al irse autosuperando en sus metas y marcas, adquiere una noción profunda de sus propios recursos personales.
El pequeño al competir desde el juego y el deporte, de acuerdo con sus posibilidades, desarrolla de manera paulatina sus habilidades físicas y psicológicas con las que posiblemente pueda manejarse con mayor facilidad y éxito en su vida adulta. Por ello, actualmente el deporte se cataloga como recreación y formador de conductas positivas.
Todas las personas que realizan actividades deportivas grupales, aprenden a manejar hábilmente sus capacidades competitivas. Al mismo tiempo, en un equipo no se tendrán en cuenta las diferencias
religiosas, sociales, raciales, económicas. Cuando el equipo compite, estas diferencias tienden a neutralizarse en pos del objetivo común, el éxito del grupo. La tolerancia y la comprensión, son dos valores que se aprenden al formar parte de un equipo. Además, el niño no sólo aprende reglas que regulan su propia personalidad, sino que las respeta e integra a un grupo.

Entrenamiento y lesiones

Es importante que los niños tengan un calentamiento previo a través de ejercicios aeróbicos y de resistencia. En comparación
con las etapas anteriores, aquí se lleva a cabo un acondicionamiento más completo, además, los pequeños pueden estar dentro del agua en promedio una hora y media,
sin embargo, todo debe ser de acuerdo con su edad y fuerza. De lo contrario, si se les presiona, pueden sufrir alguna lesión en cualquier parte del cuerpo (brazo, pierna, cuello, espalda).
En el caso de presentarse un accidente dentro del agua, verificar que el niño pueda salir por su propio pie, si no, se le debe auxiliar identificando la parte lesionada, ver si está consciente, si le duele algo, si respira, tiene pulso o no, se trata en general de prestarle primeros auxilios, explorar cómo y qué le paso para poder actuar.

Para tomar en cuenta

* El profesor de natación debe procurar enseñar una buena técnica al niño. Asimismo, debe motivar y estimular al pequeño en su clase, para ello es preciso contar con un programa específico y dinámico, de acuerdo con el grupo de edad.
* Un niño en la etapa escolar aprende a nadar en un periodo aproximado de cuatro a seis meses, y puede llegar a dominar tres estilos (crol, dorso y pecho), y si tiene aptitudes y habilidades, también el de mariposa. Aunque es importante mencionar que cada niño es diferente.
* La natación es una actividad que proporciona bienestar al cuerpo y a la mente, por ello, es recomendable practicarla, primero para tener buena salud, y después porque es un deporte recreativo que ayuda a socializar, y a elevar la autoestima.
* En general, el deporte es muy importante para el ser humano, ya que le proporciona una mejor calidad de vida y una mente más relajada.


Profr. Roberto Alfonso Ordoñez Enriquez
Profesor de Natación con 36 años de experiencia profesional.
Certificado por el Primer Congreso de Psicopedagogía de las Actividades Acuáticas
de la Federación Mexicana de Natación.
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viernes, 12 de marzo de 2010

¿Qué hacer este puente?

Viene un fin de semana largo y los niños que ya asisten a preescolar o primaria que ya se acostumbraron a la rutina escolar, pueden llegar a aburrirse por estar en casa sin mucho qué hacer al contrario de los papás, que esperan esos momentos para descansar del ajetreo laboral.
¿Por qué no combinar ambos? Se pueden realizar actividades que resulten divertidas para grandes y chicos, la convivencia familiar es inapreciable. Por ello, te presentamos 12 sugerencias que puedes escoger junto con tus hijos para pasarlo muy bien:

1. Museos. De acuerdo a la ciudad en la que te encuentres, existen una variedad de museos de ciencias, arte, infantiles, etc. en los que se puede asistir a una exposición permanente o temporal, de acuerdo a los gustos y edades de los pequeños.
2. Visitas familiares. Hacerle una visita a los abuelitos va creando también en los niños el valor de la familia.
3. Arreglo de habitación. El tener tiempo libre también puede ser aprovechado para arreglar la habitación de los niños, recordemos que el tener vacaciones no necesariamente significa que todo sea juegos o viajes.
4. Picnic en el parque. Tomar unos cuantos sandwiches, refrescos (de preferencia jugos naturales para los niños), tal vez raquetas o una pelota y tenemos los elementos necesarios para pasar un muy buen rato al aire libre.
5. Cine. Actividad básica para cinéfilos. Hay que tener cuidado de elegir la película adecuada para los niños.
6. Pijamada. Invitar primitos o amiguitos a pasar la noche y divertirse con juegos de mesa, películas, historias, etc.
7. Actividades manuales. Momento para compartir con los hijos, pueden ser cosas que ya hayan elaborado en la escuela y que los papás puedan aprender (a los niños también les gusta enseñar).
8. Plazas principales o de arte. Siempre existe un parque donde los pequeños pueden pintar o aprender algo nuevo.
9. Balnearios, albercas o playa. En cuanto el calor se presenta, no hay cosa más divertida que el agua para jugar!
10. Deporte en familia. Bicicleta, volibol, futbol, tennis, etc.
11. Actividades ecológica. Sembrar una planta en el jardin o en una maceta, investigar la mejor manera de reciclar envases, juguetes, ropa, papel, etc. y realizarlo juntos.
12. Cocinar. Elaborar platillos sencillos o postres que al final puedan disfrutar, es una gran opción para convivir y aprender padres e hijos.

Al final lo más importante es que se diviertan, convivan y tomando en cuenta medidas básicas de seguridad para evitar accidentes, disfruten del tiempo juntos.
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